Medicina de familia y comunitaria

A diferencia de la mayoría de especialidades médicas, que se centran en el tratamiento de un órgano o de una enfermedad, la medicina de familia se centra en el individuo como un todo. Además del diagnóstico y tratamiento inicial de las posibles patologías, el médico de familia sigue el estado de salud general del paciente a lo largo del tiempo.

Este conocimiento profundo del paciente, su entorno laboral y familiar y sus costumbres permite ofrecer importantes consejos de prevención. En el caso de que sea necesario, el médico de familia derivará al paciente a un especialista si la situación lo requiere, coordinando los diferentes recursos disponibles.

Este enfoque del paciente como un todo permite que los médicos de familia traten a todas las personas, sea cual sea su sexo y edad. Entre el paciente y su médico de familia se establece en la mayoría de ocasiones una relación de conocimiento, duradera en el tiempo y que permite una atención médica integral.

Los estudios demuestran que aquellos pacientes que establecen una relación continua con su médico de cabecera tienen un mejor estado de salud general, una mejor calidad de vida y una menor tasa de mortalidad.

Los conocimientos del médico de familia se centran en los aspectos más relacionados con la prevención y la detección precoz de enfermedades, como los análisis clínicos y el diagnóstico por la imagen. Los aspectos emocionales y psicológicos del paciente tampoco pueden ser descuidados en este tipo de consultas.

Al abarcar un espectro tan amplio de patologías, los médicos de familia deben mantenerse en constante actualización. en este sentido, la formación en aspectos genéticos está siendo uno de los aspectos fundamentales en la formación continuada del médico de familia en los últimos tiempos.